El principio. La evolución de la deuda pública en España viene siendo preocupante, con un ritmo de crecimiento progresivo que se antoja insostenible para las arcas del país.

La deuda pública española alcanzaba en el mes de octubre de 2020 los 1.306.028,2 millones, mientras que la deuda total (suma de la deuda de empresas, Administración Pública y hogares) se situaba en noviembre en 2,963 billones de euros.

De cara al futuro todo son incertidumbres, y es que según las previsiones a medio plazo y de acuerdo a los datos ofrecidos por el Banco Central Europeo, la deuda pública de España crecerá en una cifra superior al resto de países de Europa hasta en 2022.

La economía española, en datos

En este sentido, la caída del Producto Interior Bruto podría traducirse en un incremento de la deuda de más de 28,4 puntos –deuda pública de hasta un 130% del PIB- dentro de unos meses, respecto al 2019.

Derivado de la crisis de la covid-19, este hundimiento del PIB alcanzará máximos históricos solo comparados con cifras de la etapa de la Guerra Civil. El caso, pues, es de veras paradigmático.

El Gobierno de España quiere potenciar la recuperación económica con mayor gasto público, del que se vislumbran dos variables: crecimiento y deuda.

Ambas van de la mano de manera exponencial y paralela si el desarrollo de la economía no es eficaz y la inflación fluctúa negativamente.

Por otro lado, a finales del 2020, el Banco Central Europeo compró 120.000 millones de euros de la deuda española. Un apoyo en la compra neta de deuda que podría aplicársele el famoso refrán ‘pan para hoy y hambre para mañana’.

Sirviendo como colchón para evitar un desplome económico duro e inminente, se trata de un dinero que hay que devolver, pese a los bajos tipos de interés que rigen el panorama económico europeo actual, cuando el déficit fiscal es ya evidente. 

Y es que los datos no dan tregua en este 2021. La deuda total de la economía ha aumentado en lo que va de año 177.543 millones de euros.

De la cantidad esgrimida anteriormente de casi 3 billones de euros, a la Administración Pública se le corresponde el 70%. Así, la deuda del Gobierno y el resto de administraciones públicas se visto incrementada en 123.731 millones de euros desde el cierre de 2019, hasta alcanzar una suma de 1,313 billones de euros.

Máximos históricos que ponen en entredicho el sistema de las pensiones.

El futuro de las pensiones, en entredicho

La llamada ‘hucha de las pensiones’ está rota. Hecha añicos. Y los españoles lo saben. Aquellos ciudadanos hijos del ‘baby boom’ están preocupados por el sistema de jubilación español. Dudan de que vayan a cobrar su merecida pensión.

No se muestran optimistas con su nivel de vida dentro de unos años y desde Bruselas tampoco se esgrime un futuro halagüeño.

La previsión del Eurogrupo es que la deuda pública se siga disparando debido a las medidas que la crisis del coronavirus obliga a tomar para estimular la recuperación de la economía.

¿De dónde se va a sacar el dinero para pagar a los jubilados a partir de esta década?

De acuerdo a las últimas estadísticas, que sirven de reflejo y previsión para lo que se viene en los próximos años, el gasto total de pensiones en España fue de 9.985,26 millones de euros el pasado mes de diciembre de 2020.

Cifras que suponen un incremento del 2,31% respecto a las alturas del mismo mes de 2019. En el mismo orden de asuntos, del gasto total 7.168,76 millones de euros corresponden a las pensiones de jubilación (el 72%). Fuentes: Ministerio de Empleo y Seguridad Social del Gobierno de España. 

El problema económico de la relación deuda pública-pensiones se ha convertido en un problema social.

Las sucesivas manifestaciones en España de los pensionistas dan muestra de la preocupación, y según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el futuro de las pensiones es uno de los 10 problemas que más preocupan a la población española.

Otra variable que, al mismo tiempo que la desaceleración económica y el flujo de dinero en la ‘hucha de las pensiones’, sigue creciendo y evolucionando de manera negativa. ¿El fin?